
Toda persona que se precie ha de ser algo sibarita y tener una bodega algo lucida... en ella debe albergar los buenos vinos que celebrarán los buenos momentos de su vida... los crianzas, los reservas y los gran reserva...en mi bodega cada vino mantiene la temperatura adecuada, y ocupa su lugar... como es normal no podemos evitar que algun vino se pique, no todo es perfecto en la elaboración, ni en la conservación de los buenos vinos... pero empiezo a tener una buena colección, poco a poco he ido descubriendo calidades, sabores, texturas, aromas nuevos... y he dejado atrás vinos con pretensiones de gran reserva y que fueron fiascos, desagradables al paladar, en cambio hubo tempranillos que evolucionaron rápidamente, que tomaron fuerza y cuerpo y acabaron en la estanterías de reservas... que deleitan mis papilas en cada sorbo... y esos crianzas llenos de frescura, de voluntad, deliciosos vinos de mesa para tomar con calma... todos son buenos, escogidos uno a uno para ser parte de mi bodega, poco a poco voy seleccionando más y más y ya no quedan vinos para el servicio, y cada copa es un placer prohibido, una copa segura de su contenido... que me acompaña cuando tomo carne, pescado o simplemente degusto...mi bodega causaría envidia a enólogos distinguidos ... mis vinos son el fruto de una buena cosecha, con su nivel de estrés adecuado, con la mezcla correcta de variedades, los aromas se entremezclan y dan lo mejor de sí, sabores afrutados, a roble, a chocolate... y me embriagan tantas esencias de vid, tanta sangre derramada en mis manos... por un poco de placer de dioses, por baco o por dionisos... mi bodega se hace importante, exquisita... y en ella encierro mis vinos más preciados, más amados y a menudo bajo a verlos, a recrearme en ellos....
(... un somriure etil.lic.)
No hay comentarios:
Publicar un comentario