lunes, 10 de marzo de 2008


Ya sé que puede parecerte algo radical, pero no puedo evitarlo. No me fio de la gente a la que no le gusta comer.

Es como si rechazar uno de los grandes placeres de la vida trajera asociado alguna clase de disfunción.

Y todavía te diré más:

Creo firmemente, que quien no disfruta con la comida...difícilmente lo hace con el sexo.

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