sábado, 23 de febrero de 2008

Tomás estaba preparando café cuando sonó el timbre de la puerta. Abrió y miró con aire sorprendido a los dos guardias civiles de grandes bigotes que esperaban fuera.
- ¿Qué desean? –dijo.
- ¿Es usted Tomás García?-, preguntó uno de los guardias civiles.
- Sí, así es.
- En ese caso debe acompañarnos al cuartel.
Tomás, que siempre vestía traje tradicional holandés mientras preparaba café, miró primero a uno y luego a otro antes de preguntar:
- ¿Por qué motivo?
- Existe una denuncia contra usted. Concretamente se le acusa de ser el diablo.
- Perdón, ¿cómo dice?
El guardia civil sacó un pequeño cuaderno que llevaba, pasó varias hojas hasta encontrar lo que buscaba, lo leyó y dijo:
- Se le ha visto salir de casa ciertas noches y actuar como Satanás. Lo han denunciado sus vecinos.
- ¿Mis vecinos? ¡Pero si me llevo bien con todos ellos! Debe de tratarse de un error.
- Aunque sea así, lo resolveremos en el cuartelillo, acompáñenos.
- Me habrán confundido con él porque a veces llevo gafas en vez de lentillas.
- Eso explíqueselo al juez.

1 comentario:

TRO(B/V)ADOR DEL SANT GRAAL dijo...

Jo era per casualitat al jutjat, tres dies després que el van anar a buscar,em va cridar l'atenció que hi feia un senyor vestit de diumenge com els pagesos de Groningen del segle XIX.Es tractava evidentment d'una equivocació però va sortir amb una citació per a que demostrés que el seu cotxe ja havia passat l'ITV, havia pagat a MUSA la revisió del comptador d'aigua, que la seva comunitat de veïns havia fet la revisió de l'ascensor,...el pobre senyor va caure greument malalt (es trobava sol,no tenia cap propietari que es fes càrrec d'ell) ja feia anys que no passava la revisió mèdica.
Amb un somriure ple de cinisme.